La juerga del viernes
El viernes volvimos a quedar todos los habituales de la escuela de idiomas. Esta vez nos juntamos alguno más que la otra vez, con lo que hubo mucha más diversión. Llegué tardíiisimo a la cena por problemillas con el transporte público pero afortunadamente cuando llegué (helada de frío y con la lengua fuera por darme toda la prisa posible) aún no habían empezado a pedir.
Como la otra vez fue K. el que se encargó de pedir los platos en su perfecto chino. Creo que no he visto tanta comida en mi vida: fideos con cerdo y setas, tofu picante, arroz con verduras, tofu frito, gambas tipo "tempura" con un rebozado finísimo, deliciosas pizzas chinas, pasta de arroz con verduras, empanadillas a la plancha... No sé si me olvido algo. El caso es que no cabían los platos en la mesa (nosotros estábamos bastante apretaditos, pero bueno) y por lo visto tenían pensado pedir más, pero al final parece que lo hablaron con el camarero y no sacaron más comida.
La cena estuvo muy entretenida, había venido R. desde Japón y estuvimos todos pendientes de él. R es el novio de M., nos sentamos juntas en clase. Como es normal, estuvimos preguntándole un poco de todo. Afortunadamente, entiende y habla bastante bien el español porque a muchos se nos hubiese hecho dificil seguir toda la conversación en japonés.
Después de la cena nos acercamos al Beer Station, un bar que tiene la decoración de una antigua estación de tren y que suelen poner rock. De camino se quedó Katsu, que al día siguiente tenía que ir al Expo-Manga. Una pena que no pudiésemos despedirnos de él como se merece, pero hacía mucho frío en la calle y todos teníamos prisa por llegar a algún sitio cubierto.
En el Beer Station las cervezas triunfaron mientras bailábamos, bromeábamos, charlábamos... A las 12 y algo se acercó V. a tomarse algo con nosotros, acababa de salir de trabajar y luego había quedado con sus compañeros. A ver si para la próxima cena ya ha cambiado de curro y se puede venir desde el principio. A las 3 o así, M se fue a su casa, pero R volvió con nosotros a seguir con la juerga.
Debían de ser las 3 y media o así cuando nos marchábamos hacia el Karaoke de la Plaza de los Mostenses. Había menos ambiente que el otro día, menos gente y nosotros estábamos más cansados. Pudimos disfrutar de varias interpretaciones aunque el nivel de la gente que cantaba era en ocasiones altísimo. A recordar el dúo K. y F cantando "These boots are made for walking" de Nancy Sinatra y el destrozo que hizo F de "Yo soy aquél" de Raphael. Entre canción y canción estuvimos fijándonos en uno de los camareros, que bailaba como si estuviese en Fama, pero sin calentadores. Luego, el mismo camarero nos dejó boquiabiertos al cantar "No more tears (enough is enough)" de Barbra Streisand. A las 5 y media ya la cosa decaía, así que la mayoría se fueron y nos quedamos A, F y yo, esperando a que abriesen el metro. En este tiempo sólo comentar que F fue el único que volvió a ligar, aunque esta vez creo que se acuerda del nombre de la muchacha (porque te acuerdas, verdad?).
Ya a las 6 nos marchamos al metro. Mi Madrid estaba congelado con 4º y yo con una americana finita, dando diente con diente. Llefaba a mi casa a las 7 y media de la mañana y helada de frío, pero como siempre que quedo con ellos, merece la pena.