La máquina del tiempo
Ayer cuando me levanté por la mañana me tuve que convencer que lo que estaba viendo por la tele no era producido por un viaje hacia atrás en el tiempo. Lo que estaba viendo era la estatua a caballo de Franco suspendida en el aire y una multitud enfervorecida gritando "¡Viva Franco, Arriba España!". Como no me lo podía creer, cambio de cadena y veo una manifestación en contra de los matrimonios entre homosexuales. La típica señora con su abrigo de visón, su melena recién salida de peluquería y al cuello las perlas de la abuela. Pensé que era algún capítulo de Cuéntame... hasta que salió el del telediario de Telemadrid y ya vi que de viaje al pasado, nada.
Me parece totalmente asombroso que a las alturas de siglo que estamos siga habiendo gente que quiera tener la estatua de un dictador y un genocida en una plaza de su ciudad. ¿Qué sentirían los familiares de los miles de caídos y desaparecidos cuando la viesen? ¿De esa gente a la que la "daban el paseo" y no volvían? Lo único que hubiese apoyado es dejar la estatua, pero con una leyenda explicativa de quién es ese señor, qué hizo en España y demás, al estilo de los testimonios relacionados con el Holocausto en Alemania.
Lo de estar en contra de los matrimonios homosexuales es que ya hasta me da risa. Se les acaban los argumentos. Desde que el mundo es mundo han existido homosexuales. En épocas pasadas han sido libres, hasta que con la Edad Media y el Cristianismo empezó la represión. ¿No creen que ya está bien? Lo único que nos diferencia a los heterosexuales de los homosexuales son las preferencias a la hora de e
El mundo seguirá dando vueltas, y nosotros seguiremos rasgándonos las vestiduras con cosas como estas. Quitemonos todos de una vez esa represión del cuerpo, que ya va siendo hora.