De cenas y otras historias
Nos decidimos por ir a un chino, que es algo baratito porque muchos somos estudiantes y no nos podemos permitir una cena en japo y unas copas después. Sé que es tristísimo que unos estudiantes de japonés acaben cenando en un chino, pero la pela es la pela. Acabamos quedando en Plaza España por eso de que esta en el centro y el restaurante al que ibamos estaba cerca.
Cuando conseguimos juntarnos la mayoria (casi una hora después) nos fuimos en dirección al restaurante. F había hecho la reserva, pero el resto no sabíamos donde estaba el sitio asi que nos tocó llamarle para preguntarle la dirección y demás. Era un chino "de verdad", donde los chinos de Madrid se acercan a cenar, sin nada de la decoración de los restaurantes chinos habituales, ni siquiera había manteles en las 5 o 6 mesas que tenían y de fondo se escuchaba la musiquilla de un programa de la televisión china parecido a Noche de fiesta.
Como venía K con nosotros, le dejamos que pidiese algo para todos. K es nacido en Taiwan pero se ha criado en Burgos. No tiene ni pizca de acento en español, de hecho, dice que su lengua materna es el español aunque sus padres son chinos. Al ratito empezaron a traer platos y más platos: patas de pollo (no me gustaron, estaban frías y bastante picantes), pizzas chinas (nada que ver con las italianas, algo delicioso), dos clases distintas de tallarines, empanadillas a la plancha (me encantan!!), tofu picante y verduras salteadas porque M. es vegetariana, todo eso regadito con cerveza china. De postre nos pusieron unas bolas de algo parecido a queso fundido rebozado,
Estuvimos muchísimo tiempo en el restaurante hablando de mil cosas distintas, y nos reímos como no lo habíamos hecho nunca todos juntos. Es dificil conocerse cuando se sale a las 10 de la noche de clase. Ninguno tenemos ganas nunca de quedarnos a tomar nada y lo unico que nos interesa es llegar a casa cuanto antes. Creo que realmente es lo que se pretendía con la cena
Después de la cena, nos acercamos a la zona de Leganitos, a un bar donde ponen 6 tercios por 12 o 13 euros. Allí estuvimos un rato y ya empezamos a despedir a la gente, era cerca de la 1 y hay gente que tenía que trabajar al día siguiente. Me quedé yo sola con otros 5 compañeros. Como teníamos todavía ganas de juerga y era pronto nos acercamos al Oba-Oba, un sitio de música brasileña. Casualmente tenían música en vivo y alli nos dieron las 5, a base de caipirinhas, samba y demás. Nunca había visto bailando a mis compañeros y hubo muchas cosas que me sorprendieron: el desparpajo de R, la gracia de K, lo bien que lo hacia D y el aguante de A, que a sus 50 años es el "sensei" de todos. En el Oba-Oba tuvimos que despedirnos de F. porque se empeñó en quedarse allí, creo que los tercios de cerveza y una morenita que meneaba las caderas tuvieron algo que ver en esto. Me dió penilla que se quedase, pero en toda guerra se sufren bajas. Si consiguió algo con la chica o no, hasta el martes será un misterio.
Para acabar la noche nos acercamos a un karaoke que hay en Mostenses. Allí los 5 que quedabamos nos dedicamos a estropear cualquier canción conocida. Memorables las actuaciones de K cantando "New York, New York" y de D y yo con "La chica de ayer".
A las 7 de la mañana estaba llegando a casa, con los pies totalmente destrozados. Me lo pasé de muerte, me rei a más no poder y me sirvió para lo que se pretendía: conocer más a mis compañeros. Después de verlos comer, bailar y beber como cosacos, os puedo asegurar que no volveré a verlos como antes.