La conjura de los chinos
Ayer por la tarde fui a hacer mis compritas de San Valentín. No me echéis la bronca ya diciendo que es un poco tarde, que a mi me toca entregar esos regalitos el sábado. Compré una alfombrilla de ratón de los simpson, unos calzoncillos colorados con dibujitos, y dos dvds "Zatoichi" y "Lost in Translation", que me gustaron y tenía gana de verlas otra vez.Cuando volvía a casa, estaba el metro a reventar. Me subí en Sol para bajarme en Atocha. En Sol ya ibamos apretaditos, pero bueno, aún se podía respirar y llegaba a una de las barras para agarrarme y no caerme. En Tirso de Molina vi llegar mi perdición. Había "cienes y cienes" de personas en el andén. Hasta que no se subieron y me rodearon no me di cuenta de que eran todos chinos! Total, que en un minuto me vi rodeada de una familia hablando entre ellos. El padre, la madre, el hijo mayor, la hija mediana y otra niña más pequeña. Me tenían completamente apretujada sin poder moverme. Además, estaban hablando de que la niña pequeña apenas recordaba ya el chino (por lo que pude entender, vamos). Hablaban a un volúmen descomunal, se reían, y yo ahí, encajonada. Miraba los lados (lo poco que podía mover la cabeza) y sólo veía chinos hablando a mi alrededor. Creo que lo hicieron a propósito, para que se me quitase de una vez esta adicción a Asia, pero no fue suficiente.
Afortunadamente, solo fueron 2 estaciones y conseguí librarme de ellos. Ahora cuando voy por la calle, miro a los chinos con recelo, no sea que me vuelvan a hacer un corrillo como ese...