Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snickets (Crítica)
Argumento: Tres pobres niños un poco especiales (una niña inventora, un chico que recuerda todo lo que lee, y una pequeñaja que sólo se dedica a morder cosas y con un lenguaje propio) pierden a sus padres en un incendio originado por causas extrañas. A partir de ese momento, su custodia pasa al pariente más cercano, el Conde Olaf (Jim Carrey) que solo pretende apoderarse de su fortuna. El Conde Olaf es actor y se nutre de esto para intentar apoderarse del dinero. Las circunstancias hacen que los niños vayan de pariente en pariente y el Conde Olaf detrás suyo, inventándose los más variados personajes para intentar acercarse a ellos y así arrebatarles la fortuna.
Opinión: No es una película infantil al uso y te lo deja claro desde el primer momento. Empieza con el típico comienzo de cualquier peli pastelosa de Walt Disney o similares, pero cambia radicalmente para tomar un camino mucho más tenebroso. Acoge una estética un tanto siniestra (me recordaba a Tim Burton en Pesadilla antes de Navidad), pero hay que tener en cuenta que el argumento también es siniestro a más no poder. He quedado fascinada con el vestuario (precioso el vestido que lleva Violet en la mayor parte de la película), que se adapta a cada personaje y a su carácter. Tengo que reconocer que Jim Carrey no es muy de mi devoción, lo encuentro bastante cargante con toda la colección de gestos que es capaz de poner, pero en este caso no se hace pesado porque el Conde Olaf requiere de este tipo de cosas (aunque sin abusar). Muy agradable la sorpresa de ver a Glenn Close, que no me la esperaba para nada. Alrededor de una hora y media, no se hace corta pero tampoco larga. En resumen, me ha gustado, pero no ha estado como para tirar cohetes.
Lo mejor: la estética algo gótica, que ahora está tan de moda
Lo peor: Saber que la película podía haber dado un poco más de si, que esperamos verlo en próximas entregas
Valoración: recomendable, pero no para niños muy pequeños
Espero más comentarios!!